El capítulo se divide en cuatro apartados. El primero intenta aclarar de qué hablamos cuando hablamos de «clase», pues el debate teórico suele verse entorpecido por algunos malentendidos recurrentes. El segundo presenta y responde a tres de los principales ataques que ha recibido el análisis de clase por «reduccionista». Tras la aclaración conceptual y la defensa ante esas críticas, se muestra, de un modo más constructivo, de qué modo la clase puede ayudarnos a entender tres de las crisis sociales que nos acechan en la actualidad: el avance de la desigualdad, la involución autoritaria y la emergencia climática. La coda final señala cuál es la conexión de esta defensa de la clase como herramienta teórico-conceptual con las aspiraciones «críticas» de la sociología.